domingo, 1 de febrero de 2009

CADA VEZ SOIS MENOS, TE PONGAS COMO TE PONGAS


No soy yo quien va a juzgarte; naciste vestido de verde, lo mamaste y jamás has querido cambiar el color que te acunó. Es difícil que cambies, tampoco quiero hacerlo, cada uno como es y hay cosas imposibles poder trocarlas. Solo te pido respeto por esa Constitución que juraste defender que representa mi libertad, como mujer, como persona que piensa, hace y dice lo que quiere y nada es delito. Ese trozo de tela con un escudo que besaste y tanto adoras y tanta importancia le das, mira a través de sus colores, de la ausencia de “águilas” y respeta la igualdad que pinta en sus colores.

Te han educado para obedecer, crees que tienes pensamientos propios porque te han velado tanto los ojos de la razón que no te das cuenta que por tu boca salen sus palabras, no las tuyas; han hecho bien su trabajo y han conseguido adiestrarte bien, como un perro bueno y obediente. ¿Para qué vas a dar valor a una libertad y democracia que jamás te han permitido tener?

Reafirmas tu postura de no democracias y te crees lo de la tecnocracia a pies puntillas…¡vaya manera más tonta de esconder tu verdadero criterio y es porque crees que soy más tonta todavía!; te pongo mala cara y te suavizas, “dentro de lo malo la democracia es lo mejor”, te crees que lo arreglas. Dices que no se puede consentir que voten los garrulos, los incultos… y te limpias el culo con la igualdad por la que yo lucho, pero no te importa. Consideras estúpido que vote, que piense porque soy mujer y no consideras apto que tu sangre te haya salido de izquierdas, que defienda mis utopías, incluso que las tenga. Es más, te sientes defraudado por ellas, por mi amor a los valores que tengo, por mi pasión por la política.¿Qué has hecho mal para que yo te haya salido así?

Mientras me enseñabas “el Carasol”, otros me enseñaban “La Internacional” y me perdí ante el optimismo de luchar por lo justo; la unidad para luchar por la igualdad. Tú encuentras tu fuerza en las armas, no puedo juzgarte, te repito; mi fuerza y mi esperanza residen en la palabra y por eso no puedes juzgarme tú mí.

¡Una preñada en el Ministerio de Defensa!, vaya un gasto de dinero que a la niña se la antojase irse al frente a ver a los soldados sobre los que ejerce; llorar ante sus muertes; convertir el ejército en una ONG y acabar con las minas y las bombas racimo….¡Una mujer en un mundo de hombres, es inaudito!

Tampoco te gusta que vaya a las manifestaciones y me cuentas la burradas que les hacíais a los manifestantes y es a lo que me expongo al ir y lo peor: que te tronchas de risa al contar esas historias porque os pasabais por el forro la Constitución y los Derechos Humanos y pretendes que no diga nada y a mí se me revuelven las tripas pero me afianzo, me fortalezco en mis ideas; me siento más poderosa en mi necesitad de seguir avanzando.

Y tu nieta me pregunta, “¿mamá por qué hay política?”, porque a mí me aburre. Yo me acuerdo de ti y la respondo “¡porque de todo tiene que haber en la viña del señor!”

Foto: Aladublan

5 comentarios:

José María (Chema) Buzarra Cano dijo...

Hola ciberalegrias:

Bueno, como comprenderás en este artículo poco podemos decir y más si se intuye por medio algún asunto "afectivo".

Muchos en mayor a menor medida hemos padecido el que nuestras familias por una parte hayan pertenecido al bando ganador o del perdedor. Eso es lo malo de las contiendas civiles.

Mi abuela Críspula solía decir que no se puede "Pedir peras al olmo".

Paciencia, si se puede y como digo yo "pa 4 días que estamos..."

Ciaooo

IBE dijo...

Como se nota,en tu forma de expresarte, que el tema te crispa. Tiene que haber de todo en este mundo como en botica, pero que nos respeten a los demás. Saludos y que sigas bien.

Fernando Martínez López dijo...

Pues lo siento, pero fue tal como lo cuentas y a algunos nos fue peor, mejor no recordarles lo que hicieron por ni obediencia debida ni flores. Había quién disfrutaba dando hostias y se le notaba.Y no había cosa peor que no rebajar tu dignidad, apechugar con tu responsabilidad y decirles a la cara que , en efecto, eras socialista de ideas como lo más natural y sin asomo de soberbia.Los sacaba de quicio y llegaban hasta donde querían aunque las más de las veces no lograsen ni socavar tus convicciones un pelo. peor eso sí, la agresión física y moral no te la quitaba nadie.
Ni lo olvidamos ni tuvimos necesidad de perdonar nada porque no dejaron huella...pero qe pretendan educar a otros quienes no conocieron más que la sinrazón del mando y la obediencia debida. Una mierda. Nuestras generaciones merecen vivir la libertad pero no enseñada por los liberticidas (aquellos que hablaban de libertinaje mientras te dejaban orinando sangre una semana).
El futuro es para todos los que no odiaron por motivos políticos, ese fue nuestro objetivo y por lo que peleamos entonces. Por lo menos yo.

jose antonio dijo...

Resulta dificil, y a veces doloroso, por ello muchas veces no pensamos en ello. En tu generación (si la edad de tu perfil es la que pone) se sufre ese parón moral e intelectual de los progenitores. No es realmente indiferencia ni compromiso. Es solo miedo heredado. Miedo a lo nuevo, a lo distinto, a la propia iniciativa. Y falta de preparación de sus .... progenitores. No es por excusarlos. Siempre habrá excepciones. Pero lo he podido constatar en muchas personas conocidas. Peor es, aunque parezca difícil, para quienes aparecimos socialmente a caballo de la dictadura y la democracia. Yo tenía dieciocho años y salía (con el primer ejemplar de "El Pais" en la mano) corriendo por la puerta de un hogar paterno muy parecido a lo que describes en tu epistola. Y acabé vistiendo un uniforme verde. Pero ya había empezado a frecuentar recitales cuasi clandestinos de Patxi Andión y a salir corriendo a mitad de un concierto del Nuevo Mester de Juglaria y hacer teatro de Buero Vallejo y dialogar con amigos sobre lo que había en el mundo (y fumarnos alguna que otra cosa ya ilegal entonces escuchando "The Dark Side of the Moon") por lo que no encajé demasiado bien en el ambiente "militar". Eso sí, casi consigo montar una huelga en el año 79 en Vitoria. Una experiencia sumamente enriquecedora que me costo la licencia con honores (jua). A lo que voy, que desbarro como los abuelos ya. Las experiencias personales son más dolorosas precisamente porque no se pueden compartir desde dentro. Y contarlas solo sirve para recibir simpatia y solidaridad (y consejos bienintencionados). "Sino me ha traumatizado demasiado seguro que saco algo de provecho de ello", pienso. Y en ello estoy, podría haber heredado los genes paternos y sin embargo intento convencer a mi hijo de que piense, razone, respete, invente y además se divierta. Seguro que tampoco lo hago del todo bien pero al menos lo intento. Lo que no hicieron por nosotros. En general. Joder, lo que has conseguido con tu post. Me he puesto melancólico.

alegrias dijo...

lo bueno de todo, es que mi madre era totalmente contraria, es genial, en mi facebook tengo una nota acerca de ella, que también quisiera colgarla aquí y desde aquí hacerla ese homenaje porque fue, es y será uno de los ejemplos de libertad que tengo, lucho por la demmocracia, por los derechos de los currelas... ¡un ser excepcional a la par que complejo! (no sé como coño se enamoró de la mitad de mis genes,jajaja, pero bueno.. tampoco duró eternamente, el lapsus fue subsanado..ejmmmmm.
Muchas gracias por pasar un ratito reflexionando sobre "mis cosas" y un abrazo