lunes, 30 de noviembre de 2009

Fortaleza de espíritu.



Mi madre me enseñó lo más básico, la FORTALEZA DE ESPÍRITU. Sin ella ni somos nada ni llegaremos a nada. La vida te tira, aquí no valen ni optimismo ni pepinillos en vinagre, es lo que hay. Has de aprender a levantarte, una y otra vez, y a caer mejor para la siguiente, para no hacerte tanto daño y poder erguirte más rápido y mejor. Solo lo consigues si apartas la soberbia y con humildad primero recibes lo que te toca, analizas el por qué, buscas respuestas, te levantas y trabajas para que no te vuelva a tirar la misma piedra.


Dicen que el hombre es el único animal que tropieza con la misma piedra dos veces. Claro que la primera es en la juventud y todavía la soberbia no la tenemos dominada, el “trompazo” ha sido de aúpa, pero te crees que el mundo está confabulado contra ti. En la segunda empiezas a pensar que lo mismo el problema es tuyo. Empezamos a hacernos mayores. FORTALEZA DE ESPÍRITU. Si en la segunda no has llegado a esa conclusión y has sido lo suficientemente fuerte para saber que las piedras están porque sí, no puestas expresamente para que tú te des con ellas en los dientes... no tienes más que un futuro lleno de moratones y visitas al dentista.


Pero entre todo eso, para aprender a ser fuerte de verdad, con la boca grande, hay que conocerse a uno mismo, tarea nada fácil, pero imprescindible para pasar por este camino de piedras, riscos, montañas y cordilleras, de la forma más tranquila posible. Conocerse es poder valorarse, valorarse es conocer tus debilidades, lo que tienes y los medios con los que cuentas a la hora de rodear la piedra, saltar el risco o escalar la montaña (o subirte al avión para no tener que tragarte la cordillera); ahí viene la FORTALEZA COLECTIVA, porque si aprendes a conocerte y a valorarte aprenderás a conocer, querer y valorar a los demás y aunque tengas tus límites, tu gente, tus amigos o tu familia pueden tener otros valores complementarios. Aumenta la fortaleza.

Uno puede ser fuerte, si sabe escuchar, comprender, aprender y trabajar en equipo, es más fácil levantarse si alguien te tiende la mano y sin complejos, tapujos y esas cositas que nos da la inmadurez con el nacimiento, se dejan de lado, a medida que vamos creciendo y haciéndonos fuertes. Mi madre me enseñó a levantarme cada vez con más fuerza y lo primordial para no quedarme en el suelo más de dos segundos; gracias a ella he aprendido, también, a levantar la mano para pedir ayuda, cuando no puedo por mí misma, y a ser lo que tengo que ser para encuentrar otra ofreciéndome ayuda; de la misma manera que la mía siempre estará siempre dispuesta.


Con FORTALEZA andaremos el camino,encontraremos los valores, llegaremos a los porqués, escucharemos, comprenderemos, aprenderemos, creceremos, trabajaremos en equipo, tenderemos manos y encontraremos las soluciones.

Fotografía: Enrique Dublán.

martes, 24 de noviembre de 2009

En el mercado...



A mí me encanta ir al mercado los viernes, cuando más animado está y si uno sabe escuchar, oye de todo y aprende más. Como el otro día en el que un señor, de apariencia “gallarda” le decía a un tendero: “el fin de semana pasado comí el mejor de los chuletones, bebí el mejor de los vinos y fumé de los mejores puros y a cuenta de todos”, lo dijo con una mirada y sonrisa arrogantes, de ésas que solo saben mostrar los que se saben vencedores totales de la Historia de las Civilizaciones y después, con una mueca absurda y retorcida, miro a los presentes y añadió: “era broma”; pero los que allí estábamos sabíamos que el único engaño era el tinte negro de su pelo que tanto contrastaba con el canoso amarillento de su bigote; en lo que nos acababa de decir estaba el fondo de la verdad, de “la verdad del embudo, para mí lo ancho y para los demás lo estrecho”.
Para esta gente es así, la corrupción de los suyos es un orgullo y cuando menos la tradición que marca el amiguismo o la consanguinidad, porque la respuesta más normal cuando se saca el tema de la corrupción es que lo haría todo el mundo y/o que todo está corrupto. Sin embargo, cuando pillan a uno de izquierdas robando es el doble de culpable (primero para un votante de izquierdas, éso por supuesto), primero por coger lo que no es suyo, ni por derecho de nacimiento, ni por derecho de bigote, ni por derecho de inteligencia; porque creen que todo aquel que no roba es tonto, si es de izquierdas lo es el doble (ya que tan solo por su ideología es considerado un babión) ¿Quién en su sano juicio no le haría la pelota al más poderoso para obtener el mayor beneficio y luego si has de tener que traicionarlo, hacerlo sin miramientos?
Ahora recuerdo la inquietud de las palabras de la mujer de Zaplana, un año antes que éste le dejara a Camps el Gobierno Valenciano: “Un tío así de pelota no puede ser fiel. No te fíes de Camps”. Tenía razón, una vez desembarcado en Valencia lo primero que hizo fue derruir y minar todos los lazos políticos de Zaplana, que bien estoy segura que ahora mismo estará tirándose de los pelos...

No nos engañemos, Camps es el espejo político y de clase de muchos de los pupilos de la derecha porque tiene lo que cada uno de ellos puede desear: es un triunfador, viste bien, tiene poder, amigos influyentes que darían más que un ojo por mantenerlo dónde está y es muy telegénico, algo fundamental.
Pero Camps, caerás. España ni es Ruanda, ni Italia, ni Marruecos, ni Venezuela... En España hay gente que cree que usted debería ser relegado directamente a la Historia Política; para usted hay un espacio en el gran libro de la “Historia Universal de la Infamia” y no se confunda, que por mucha que corra en “Ferraris” azules al final siempre acaba prevaleciendo la mano con la que el pueblo lleva la papeleta y pone a cada uno en su lugar. A estas alturas no creo que ya se vuelvan a repetir los resultados de las Europeas en la C. Valenciana.
No crea que porque algunos ya le veamos como lo que es, un cadáver político, le queremos ver en otro sitio que no sea en la cuneta política en la que la Verdad y la Justicia deja a los de su calaña.
Fotografía: Enrique Dublán (que en esta entrada ha participado muy activamente)
CAMPAÑA CONTRA LA PORNOGRAFÍA INFANTIL POR LA COMPAÑERA IBE:


martes, 3 de noviembre de 2009

San Antonio Bendito, a ver si me hace el milagrito...


...y se arranca de una vez". Así comenzaba una coplilla que cantaba, años ha, Marifé de Triana y que he recordado a la hora de comenzar este post...

Este sábado, el sr. Ministro de Fomento, Pepe Blanco invitado por la Agrupación Socialista de La Rioja vino a Logroño; estuvimos unos cuantos y voy a hacer hincapié en algún aspecto de lo que allí se dijo y que considero importante:

El Gobierno Central destina un dinero a cada CCAA que debe repartir equitativamente entre cada Ayto. Si bien Pedro Sanz cada vez que puede, acusa al Gobierno de nuestro país de ser parcial en estas reparticiones, otorgando más cantidad a los Gobiernos Autonómicos gobernados por el PSOE. Perfectamente se puede demostrar, en los Presupuestos de La Rioja del 2008 la “imparcialidad” (¡vaya ironía, a Dios rogando y con el mazo dando!) del Gobierno riojano repartiendo los presupuestos entre los diferentes municipios haciendo las diferencias entre los Consistorios socialistas y populares, dónde se pueden comprobar los derechos que tienen unos y las rebajas que tenemos otros.

Se hizo referencia a la inversión para el 2009 de más de 3 billones de euros para Fomento. Entendiendo que la mejora de las comunicaciones entre comunidades iguala, une y fomenta el empleo público por las obras públicas y también se recordó que nuestra red de Alta Velocidad es un referente mundial y que estas son las cosas que a uno le hacen orgulloso de ser español. La mejor forma de llevar el patriotismo (ese que algunos llevan de forma tan rancia) es trabajando de forma coherente y activa por nuestro país para lograr que avance y que alcance el lugar que le corresponde y necesita.

Durante 40 largos años hemos vivido en el completo estancamiento; durante los 8 años “Aznar” vivimos el ladrillazo puro y duro, en el que se ha solapado la cultura del ya mencionado ladrillazo con una época de bonanza, ¡ja! Y solo sirvió para blanquear el dinero negro antes del euro y para enriquecer a cuatro y claro que infló la lista de empleo, pero a cuenta de rebajar los derechos de los trabajadores. Si ni tan siquiera durante las dos legislaturas se hizo ni una sola modificación ni ninguna ley de discapacidad, solo por poner algún ejemplo en temas sociales...

Ahora acusan al Gobierno socialista de derrochador por seguir con su política social y por no consentir que la patronal haga de su capa un sayo en las negociaciones con los sindicatos y para mayor “inri” acusan a la fiscalía anti corrupción, a los Tribunales y a la policía de persecución vejatoria en su contra por ir tras los casos de corrupción, poniendo en entre dicho nuestras Instituciones Públicas y a nuestra Democracia.

El sábado se habló bastante bien; pero lo que bien se empezó, raro se acabó... Blanco dijo: “Veo a Kiko en forma, lo veo de Presidente de La Rioja”. Añadió algo sobre diferencias entre líderes responsables e irresponsables que hacen, o no, lo que tienen que hacer por el bien de su partido; pero lo que nos dejó pegados al asiento fue la consecución de chistes finales: Pepiño aseguró que Feijoó, Presidente de la Xunta de Galicia recientemente había comentado que Rajoy era un gran líder porque había ganado dos Congresos del PP a lo que él tenía que añadir que sí, que era un gran líder, sí, que había ganado dos Congresos del PP y que había perdido dos Elecciones Generales; pero que no teníamos que darle mucha caña porque necesitábamos que llegase a las del 2012, que él le pone velas a S. Antonio.

Vaya patada en la plena forma en la que vio a nuestro candidato en La Rioja que lleva tres Congresos ganados, como cabeza de cartel dos Autonómicas, dos Elecciones Generales perdidas (2004 y 2008) y las Europeas del 2009 (pero que cada uno cuenta a su manera). Claro que Pedro Sanz pedirá también a los suyos que no le den mucha caña que le necesitan para las municipales de dentro de año y medio. Ya le veo con el “peazo” de cirio encendido a S. Antonio.
Fotografía: Enrique Dublán.