jueves, 17 de junio de 2010

"LA ROJA" duele más allá de lo deportivo.

Ahora que estamos ha vueltas con el mundial, con el “disgusto monumental” que nos ha provocado un debut cojo:

Cuando denominarse a la Selección Española como “La Roja”, pensé: ¿cuánto tardarán los “bobis” de este país en decir algo al respecto? (sabiendo como se sabe que a todo le sacan puntilla).

Hoy, leyendo un titular de “El Plural”, me he hartado de reír: La Roja hiere susceptibilidades y voces del PP instan a evitar que se llame así a la selección: les recuerda La Pasionaria”.

¿A qué han esperado? Pues a que el balón se desinfle para no parecer demasiado antipatriotas, que es lo que en realidad son, que a todo gato le tienen que buscar los tres pies y como considerarán que culpar a ZP de la derrota es demasiado previsible..., ahora le cargan el muerto a La Pasionaria, por si no fuera más patético todavía, relacionar a esta emblemática mujer con la Selección de Fútbol y los vaivenes que puedan tener.

El que ha comenzado a hacer campaña oficial para cambiar el nombre a “La Roja”, es Julio Ariza (¿es esa su prioridad en estos momentos?), ex diputado por el Parlamento Catalán, que pretende marcar el apodo a ritmo de pasodoble, “La Rojigualda”, ¡mirad que es ridículo tener que llegar a estos extremos! Otros han decidido seguir con “La Furia”, como se conocía al equipo tras el partido España 12-Malta 1.

Ni en bromas quiero que se conozca a la Selección con un denominativo violento, éso para empezar, ¿la Furia?, ¿en deporte? No, ni en ningún otro lugar. ¿Rojigualda, no había nada más largo? Vamos a volver a los tiempos donde no se podía decir ROJO ni ensaladilla RUSA. ¡Calla, que no quieran cambiar el color a la camiseta!

Despertará susceptibilidades recordando la oratoria de esta Pasionaria, sus ideales y su lucha, aún en el Exilio, ¡clavaíta a Rajoy!

¡Como si no tuviésemos cosas más importantes de las cuales preocuparnos!