lunes, 15 de noviembre de 2010

Se rompió el silencio en El Aaiún


Hace una semana las tensiones en el Sáhara Occidental vuelven a estar en uno de sus puntos más álgidos y según los medios de comunicación públicos marroquíes, su país está siendo víctima de una treta, urdida y financiada por Argelia. Pese a estas acusaciones lanzadas por cadenas públicas, nadie tiene conocimiento que el Gobierno de Mohamed VI haya comenzado ningún trámite de protesta con Argel; por lo tanto podemos dar estas informaciones como una farsa para intentar controlar la situación con burdas mentiras.

La posición de Rabat es muy clara y muy concisa: la muestra de violencia con la que, por la fuerza, ejerce una represión brutal a los más débiles: el pueblo saharaui. Por un lado y por el otro un ataque visceral hacia la prensa española a la que acusa de manipular las informaciones junto con Argel y por ello tampoco ha permitido que ningún periodista de nuestra nacionalidad haya podido traspasar sus controles fronterizos.

Mi posición, como siempre, es irreversible e irremediablemente de condena al uso de la violencia, la ejerza quien la ejerza. En este caso mi postura contraria es con el Gobierno de Marruecos que ha cargado armas en El Aaiún en un ataque indiscriminado en el cual han muerto inocentes por los cuales tanto el Gobierno de mi país, como Francia, EEUU y la ONU, como partes importantes de la historia, deberían posicionarse dentro de la Paz y condenar también estas represalias a un pueblo que se levanta ante la falta de trabajo y de recursos, que viven en campamentos con lo mínimo.

Todos nos tenemos que oponer rotundamente a que Rabat juzgue mediante un Tribunal militar a los 6 detenidos que dice que son los protagonistas de estas revueltas y a los 63 otros saharauis que serán juzgados por un tribunal ordinario.

Miro las fotografías de la Manifestación en Madrid del 13 de Noviembre y veo a un amoroso y paternal González Pons abrazado a un inmigrante saharaui al grito de “los derechos humanos no pueden someterse a los intereses de España, ya que no es interés de España aquel que esté manchado de sangre”. Estoy de acuerdo con estas palabras, lo que es una pena es que todo sean hipocresía que vienen de un partido que nos dejó manchados de la sangre de miles de afganos, iraquís y que no han sido capaces de alzar la voz en contra de un Israel que masacra a los Palestinos cada vez que lo considera oportuno.

Porque para mí, señores, los muertos son muertos tengan la bandera y el color que tengan y más cuando son igual de inocentes y más cuando tienen que vivir en tiendas de campaña, aunque no haya habido “perejiles” de por medio...

ACTIVISTAS RELATAN PALIZAS Y SECUESTROS A MILES DE SAHARAUIS.
http://www.publico.es/espana/346757/los-activistas-relatan-palizas-y-secuestros-a-miles-de-saharauis

jueves, 4 de noviembre de 2010

Mi homenaje a una mujer, Nadia Ghulam.

Este fin de semana, junto con la entrevista a Rajoy, “El País” publicó otra entrevista que a mí me pareció además de mucho más inteligente, más real.

La historia de Nadia Ghulam, una muchacha que nació en Kabul (Afganistán) en 1985 en plena guerra civil. No tendría nada que la diferenciara de otras vidas de otras muchas mujeres afganas, si esta muchacha no hubiera ido más allá de todas las leyes de la Naturaleza y los propios hombres para dar un paso adelante y vestirse con once años de adulto, de forma anímica, sabiendo que tenía que ser ella la que protegiese y cuidase de una familia machacada por la violencia, una y otra vez.

En 1993 una bomba estalló en su casa y la desfiguró completamente la cara, estuvo en el Hospital medio año, en coma; sus secuelas siguen siendo visibles en su cara aunque después de 14 operaciones de estética la han mejorado bastante. Su hermano mayor murió en 1996, cuando los talibanes se hicieron con la victoria y las mujeres se convirtieron en perros fieles de sus amos, cubiertas por un burka, se las prohibió trabajar y salir solas a la calle. Muchísimas mujeres que se habían quedado solas, sin hijos ni maridos, se murieron de hambre por culpa de estas leyes. La familia de Nadia había perdido a su hijo mayor y su padre se volvió loco de dolor, no pudo volver a levantar cabeza; fue cuando Nadia decidió suplantar la personalidad del hijo fallecido y pasó a llamarse Zelmai porque debía alimentar a su familia.

Hasta los 16 años vivió convertida en hombre, trabajo de campesino, de pastor, recogiendo excrementos humanos para abono y excavando pozos. La vida le trató mejor cuando pudo colocarse de ayudante de un mulán en una mezquita y pudo estudiar el Corán.

De los comentarios que aparecen en el periódico, hechos por ella misma, hay algunos que me gustaría destacer por su crudeza y a la vez por su simplicidad y algunos hasta por su “no odio”. Uno de ellos era que a veces fumaba hachís con los talibanes que eran vecinos suyos y ella de nervios y miedo se escondía un rato a llorar y cuando volvía le decían “Has fumado demasiado, tienes los ojos rojos”. Tampoco critica demasiado a los talibanes: “con los muyahidin había mucha inseguridad y violencia; con los talibanes había leyes muy rigurosas pero si las seguías estabas seguro. Excepto si eras mujer”

Derrotados los talibanes cuando ella tenía 16 años, Nadia volvió a la escuela vestida de mujer pero sus compañeras no se lo pusieron fácil. Dice que muchas de ellas habían sido exiliadas y no habían pasado el conflicto; que su idea de la vida era estar bellas y poco más; los problemas de Nadia y su aspecto las horrorizaba y la rehuían.

Llegó la guerra de EEUU y, con ella, cientos de periodistas que se interesaron por su historia y la mostraron al mundo como si fuese un animal de circo y ella no tuvo más que dejarse porque necesitaba sacar adelante a su familia y fue una buena manera. Incluso en su historia se basó una película a la que ella asistió, sin quererlo, y la hizo un daño indecible.

Hace cuatro años vive en Badalona viviendo con una familia, se ha sometido a una última operación. Sigue vistiendo de manera bastante masculina, pero ella lo que siempre busca es comodidad y calor. Cuando llegó la llevaron a hacer terapia y ella lloraba y le decía a su psicóloga que no quería ser mujer, que quería ser independiente. Claro que la terapeuta la decía que aquí las mujeres también somos libres. “Ahora me gusta ser mujer”.

Ha escrito un libro junto con una periodista catalana, “El secreto de mi turbante”, en el que narra su historia y además ha ganado el Premio Bertrana con 42 mil euros, que se han repartido las dos. También trabaja con el equipo que está produciendo un documental que narrará su vida actual, el cambio que ha hecho y los golpes de distancia, tanto geográfica como social, que sufre cuando va a Afganistán a ver a su familia. Colabora como voluntaria en una ONG, de traductora.
Aún con todo el tiempo que lleva aquí, se siente fuera de lugar; España no es su sitio pero aquí está bien aunque se acuerda muchísimo de los suyos, pero cuando está en Afganistán echa terriblemente de menos a su familia adoptiva y poder ser una mujer libre; es más, cuando se tiene que poner la niqab, le resulta totalmente incómoda, la moral se le cae a los suelos y llora. Por eso quiere formarse, ir a la universidad y volver a su tierra, tiene fé ciega en que podrá ayudar a cambiar su país, “con mucha educación y estudio”, se podrán arreglar los problemas que anidan en un país víctima de conflictos encarnizados desde hace tantos años que lo han hecho caótico y encima dividido en tribus que parece que no quieren enterrar las armas.

Todavía nos parece increíble seguir escuchando estas historias, cuando hace un par de semanas en los telediarios saltó la noticia que en Afganistán, ahora mismo, muchas niñas siguen siendo disfrazadas de hombre por sus padres, para que puedan estudiar. Allí, la libertad de la mujer sigue siendo tan irreal como que las traten con la dignidad con la que se debe tratar a todos los seres humanos. Muchos hombres las tratan peor que a sus perros.

Miro hacia su país, miro hacia el mío y me estremezco, aún con todo el camino que nos queda aquí por recorrer... ¿Por qué las mujeres hemos sido degradadas, en muchos casos, hasta la categoría de “cosa”? Sociedades enteras que se basan en esclavizar tanto nuestro cuerpo como nuestra mente, sumiéndonos en el analfabetismo, sus leyes/apisonadoras y en el afán de hasta borrarnos el rostro o sometiéndonos a la docilidad cubriendo nuestro pelo y haciéndonos creer que hay un dios capaz de pedir todo ese sacrificio SOLO A LA MUJER y además HOMENAJEARLO. No lo entenderé jamás.

Desde aquí mi homenaje a una mujer fuerte y valiente: NADIA GHULAM. Una mujer grande que ha sabido aprender de su mal destino y no dejarse convertir en víctima. También alargo mi homenaje a todas las demás mujeres anónimas que tampoco se han dejado doblar por la adversidad.

martes, 2 de noviembre de 2010

El paro sube en La Rioja, en España baja.


El paro baja en España, como españoles estamos contentos pero si nos preguntan como riojanos la situación nos cabrea, ¡somos 3.000 parados más! ¿Por qué? La Rioja ha sido la C.A. que más ha crecido durante años. Nos convertimos en un lugar maravilloso en el que vivir (éso era lo que se vendía, más o menos bien y, como resultaba, así se seguía sin mover más fichas que las que nos iban llegando en momentos muy precisos que nos sacaban del paraíso a la cruda realidad). Te encontrabas hasta con tres inmobiliarias en el margen de una misma acera, claro que había mucho piso por vender y ante esta vorágine de mercado, los riojanos de a pie nos aventuramos en, la tónica más creciente a nivel mundial, las llamadas hipotecas basura, casi imposibles de asumir al mínimo bache y de hasta el 110% del importe total del piso (iva incluído).

Todo quedó en humo. Despertamos de la ensoñación a golpe de ¡BOOM! y nos quedamos con la cabeza colgando, la cartera llena de aire y sin recursos mínimos para sobrevivir con un mínimo de decoro ante semejante catástrofe. Ahora lo vemos, que mientras en España el paro va a menos, La Rioja no consigue emerger, contrariamente sigue bajando, ¿hasta dónde?

Si quieres proteger tu región, dotarla de progreso, trabajo estable y tranquilidad económica, has de invertir en innovación, fomento y educación, algo más que ladrillos. No se han invertido bien el dinero público y ahora mismo no somos capaces de asumir ni combatir estos tiempos de dificultad. INVIERTE EN EDUCACIÓN. Educa y forma a nuevos arquitectos, ideólogos y trabajadores de una sociedad moderna y competitiva (en una sociedad como la española, donde hay poca mano de obra especializada). Invierte en dotar a tu región de infraestructuras-medios y vías de transporte- energéticas- comunicación- para atraer a las corporaciones industriales y a las empresas creadoras de empleo que necesitan instalaciones nuevas y modernas que aseguren la calidad, continuidad y seguridad de su producción. Haz competitiva a la región que gobiernas y no te escudes en llevar a los tribunales a otras que se han procurado serlo (blindaje vasco).

Se ha invertido en construir un Hospital que desde el punto de vista de cualquier profesional es un asco, al igual que la C.A.R.P.A. Mientras se conciertan hospitales privados cuando con un hospital y el otro centro, recién construidos, si trabajasen bien en concordancia no precisarían de ello. Invierte modernizar los ambulatorios y no malgastes el dinero destinado a la SS en La Rioja y por ahorrar tengas que implantar en los centros un programa barato informático que trae a los trabajadores sanitarios de cabeza.

Otros grandes misterios de nuestra comunidad, son la inversión de un aeropuerto que ahora mismo es una ruina o arreglar el patrimonio de la Iglesia Católica, dejando al tiempo y a la desgana, los pongocomo ejemplo, tanto el Edificio de Correos, como el Museo de nuestra capital. Un Museo del que, el Gobierno de España, ha tenido que asumir la competencia que le corresponde al Autónomico, gracias a la inestimable cabezonería del Consistorio logroñés, que se ha empeñado en que se terminen sus obras. El ejemplo le pongo de Logroño pero, ¿cuántos más pueblos, cuántas Instituciones Públicas más están sufriendo el deterioro del olvido y la mala gestión?

Nuestro único cartucho parece ser que es pintar de grana todo y vendernos como “La Rioja, tierra de vino”. Pero entendamos que el turismo, en vacas flacas, es mínimo y un vino a un precio cada vez menos competitivo no suele servirse en demasiadas mesas donde la crisis ha dejado la despensa con lo indispensable.Somos la Tierra del Vino donde solo bien viven aquellos a los que el Gobierno regional favorece y donde parece ser que ese vino se genera directamente en una botella etiquetada y registrada. Porque en esta Tierra del Vino, el agricultor ve su uva a precios de risa, mientras otros años ha visto el kilo pagado con bastante dignidad. Pero el precio del vino sube y el de la uva ha bajado. Inexplicable, otro “milagro del vino” y la política que se está haciendo no se preocupa por el que trabaja la tierra, una vez más.