jueves, 23 de diciembre de 2010

El Martes me perdí por Madrid.

Este martes salí sola; tenía unos regalos pendientes (libros) y me encontré aprisionada en las abiertas calles madrileñas, en el tránsito de cientos de personas aglutinadas en la Procesión típica de estas fechas en las que, los pasos llenos de imágenes dolorosas, de flores y velas, bailadas al cante por saetas a hombros de humanos disfrazados de penitentes, con cucuruchos en la cabeza y aspecto tenebroso, trocan en pasos repletos de paquetes con papeles brillantes y lazos de colores, llevados por gentes sonrientes y estresados ante las fiestas occidentales del consumismo.

Y yo cargadita con mis regalos de cumpleaños, los que recién pasaron y los que me llegan el mes que viene y me sentí totalmente desilusionada ante unas personas que golpearon mi conciencia; miré mis libros y salí corriendo, huyendo de aquellas calles de plástico, papeles multicolores y del reflejo de las tarjetas de crédito.

Quise perderme por las callejuelas de Madrid, libres de consumo, calles y personas que me abrigaran en unos brazos que me recordaran a mí misma y me devolviesen la serenidad y la coherencia extraviada. Andé por lugares que jamás había visto, vacíos de adornos navideños, de figuritas vivientes de pastores cargados de regalos para "sus particulares Jesusitos". Respiré tranquila y me metí en una Taberna y mientras bebía una caña, escribí las dedicatorias en los futuros libros de mis amigos y me perdí de la Navidad descontrolada, leyendo a Ángel González.

Me eché a temblar y, cuando dí en la cuenta que no era de miedo, eché a volar de nuevo. Debía volver a aquellas calles iluminadas por mil bombillas de mil colores y me perdí otra vez, ciega, mientras el móvil sonaba en el bolsillo de mi abrigo. Llovía y me senté en la Puerta del Sol para contestar un mensaje, para respirar hondo y volver a encontrarme. La chiquillería con sus gorritos de Papá Noel y sus litronas, me miraba extrañada, con mi bolsita de Fnac y mi paraguas de lunares, tecleando en mi móvil, escribía y borraba, volvía a escribir; temblando.

Definitivamente la Navidad no me gusta, no creo en su espíritu y consumir por consumir me da asco; cada vez más las ausencias de quienes desaparecen de nuestras vidas y de otras que tienen el maldito propósito de no terminar de hacerse presente en ellas. Así me es imposible ser la habitual "Alegrías" y aunque quisiera mandaros una maravillosa felicitación de Navidad, la coherencia con mis ideas no me dejan, tan pesimista que se me ha vestido mi habitual positivismo.

Pero por lo menos quiero haceros llegar mi deseo para que este 2011 sea feliz para todos y comience con las personas que más queremos.

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Recuerda los momentos felices de don vino lo de Alegrías y encontraras el camino para seguir adelante.Feliz Navidad

alegrias dijo...

Gracias, "anónimo", por traer a la memoria aquello.
Un beso y Felices Fiestas(la Navidad es para quien la celebre)

jaferler dijo...

G., si no fuese por la carga poética, e incluso con ella como vestido de noche, juraría que tu relato, más que anécdota dramática, es terror romántico en pleno siglo 21. ME ENCANTA!. Incluso me ha incitado a repasar algún cuento de Machen y Poe.
Un abrazo y que el solsticio de invierno te augure un año pleno de satisfacciones, como de cosechas y caza lo deseaban nuestros antepasados más "ante-navideños".

alegrias dijo...

jaferler, es que es de terror.. romántico.. sí, puede ser...
Otro abrazo de vuelta de este Madrid inhóspito...
(muchas gracias por tus maravillosas palabras)

Anónimo dijo...

http://www.abc.es/20101222/economia/diputados-senadores-rechazan-tocar-20101222.html
Me resulta incomprensible que para no tocar las pensiones de los politicos si se pongan de acuerdo PSOE y PP, verdad…?
Va a resultar que sois todos iguales, con ustedes los políticos la Democracia está en serio peligro. La gente está muy quemada y acabará por no votar, al tiempo…
Ese es el ejemplo que dan sus “señorías”…? del PSOE y PP…?

Parado Angustiado

alegrias dijo...

Anónimo, las generalidades no pueden darse ni en política...
Sepa que, como socialistas, muchos no estamos conformes con las nuevas reformas del Gobierno. Porque muchos de nosotros hemos decidido mantenernos coherentes a nuestras ideas y permanecer del lado del trabajador.
Yo también soy una parada angustiada...
Un saludo

IBE dijo...

Para que te consueles, dentro de tu agobio, ayer el típico Papá Noel con sobris dp de cenar, y ver sus caritas con los regalos no tiene precio, y hoy y mañana trabajando, 10 horas cada día, y pasando estas fiestas con mi otra gran familia, LOS ABUELOS.

Felices días...y para los que no nos gustan estos agobios en exceso...que se pasen cuanto antes.

alegrias dijo...

Ay, IBE, es que cada día me gustan menos estas fechas, lo único por la chiquilla...
Pero bueno, me alegro que estés pasándolo bien con la familia y con los abuelitos.
Un bso

angelvitoria dijo...

A mi tampoco me gusta la navidad. De siempre (excepto cuando era un crio inocente y lerdo) la navidad me ha parecido la gran hipocresia anual. Ademas de el consumismo desproporcionado a lo que se supone que debe ser para los creyentes algo como el nacimiento de un mesias en un humilde pesebre, se une la obligada reunion con personas que a veces tienes que tragar aunque no te guste "porque es navidad".
Hacer por la fuerza algo que no sale de uno mismo, termina por crear una situacion tensa, angustiosa y que es perfectamente evitable. Yo quiero estar con los mios, con los que quiero, con los que me quieren, con los que soy feliz. Me niego un año tras otro a contemplar la falsedad de aquellos que se pasan el año criticando a alguien y luego tensan la comisura de los labios para forzar una feliz velada con quien no soportas.
Quiero que pasen estas malditas fechas porque me repatean los higadillos.
Ah. Y me da igual que me digan que eso es porque no me impregno del espiritu de la navidad, que me llamen Krampus, Grinch o simplemente amargado. Pero es que no lo soporto!!!

Mansorruido dijo...

Por las calles de Madrid, de cualquier ciudad o pueblo de España uno puede sentir la navidad, o no verla en el paisaje gris de un día cualquiera de invierno. Pero lo que más me gusta del paisaje es la gente, y la gente conoce la navidad, la siente y me la hace sentir. A veces me he encontrado en un sitio maravilloso enmedio de la naturaleza, y me he quedado extasiado unos instantes gozando de su belleza pero, al final, he tenido que marcharme pues no tenía a nadie al lado y se agotaron mis pensamientos.
Que no te fuerce la navidad, a nada te obliga, esa es la esencia de su mensaje, un mensaje de fraternidad universal, por encima de las diferencias, de las ideas que a veces nos esclavizan. Un mensaje que va dirigido al corazón humano y a toda la humanidad, porque el paisaje de la navidad es fundamentalmente humano, está lleno de personas de todo el mundo, altos, ricos, parados, poetas, analfabetos, enfermos, débiles, perdidos, rechazados, pobres, con pieles de todos los colores...Lo de menos son las bombillas, son señuelos del fuego del hogar que siempre estuvo presente en las reuniones familiares y de todo tipo en el crudo invierno, sus colores son de fiesta, la fiesta de la hermandad universal que se celebra cuando parece acabarse el tiempo, cuando los días se acortan al máximo...La alegría de estos días oscuros vividos en compañía, pensando en los que sufren, nos darán fuerza para crecer de nuevo, inaugurar una nueva etapa en el camino de nuestras vidas.

alegrias dijo...

Angel, estoy totalmente deacuerdo contigo.
Las cenas de Navidad suelen ser.. así....jajaja
Un abrazo y gracias por pasarte por aquí.

alegrias dijo...

Mansorruido.
Ahora mismo las bombillas de la Navidad, sobre todo las que hay en la calle son consumismo y despotismo de mercado.
A lo sumo hay bombillas interiores, en cada uno, que se iluminan de verdadero espíritu navideño; pero yo soy muy contraria a estas celebraciones, aunque cristiana y alejada por fuerza del seno de la "santa iglesia", donde ya no hay espíritu religioso, por lo menos no lo que su instaurador predicó.
La Navidad se quede para quien la celebre, del modo que sea. Para mí son las Fiestas de Invierno.
Un abrazo.