viernes, 16 de marzo de 2012

Siendo honestos.

   Debemos hacernos responsables de nuestros actos, asumir nuestros errores y actuar en consecuencia. Ese será el primer paso para hacer las cosas bien. Nosotros somos socialistas, no podemos permitirnos el lujo de fallar al Pueblo, nosotros somos el Pueblo. Representamos a la clase obrera, somos trabajadores y en nuestra sociedad es la amplia mayoría. Por eso es una responsabilidad grande y debemos estar a la altura de las circunstancias y no podemos defraudarles.

   Pero lo hacemos una y otra vez  porque los tiempos nos están viniendo grandes, porque hemos perdido el diálogo entre nosotros, porque nos estamos diluyendo en políticas electorales y nos dejamos ganar por la ideología imperante en los países que “mandan” en la UE y extraviamos nuestra propia identidad.

   A mí que no me venga nadie con tonterías, hemos perdido las elecciones mucho antes del 20N y la confianza de nuestros representados cuando, en primer lugar, ZP negaba la crisis, al anunciar la Reforma de las Pensiones, cuando  un par de meses antes le había dicho que no a Merkel y Sakorzy y luego siguió con una Reforma Laboral que fue abrirle la puerta a la que ahora se nos viene encima. Los trabajadores se manifestaron, convocaron una  Huelga General… y tenemos que ser justos y honestos, ahora nos enfrentamos a una Reforma Laboral mucho peor, a unos recortes mucho más drásticos, pero fuimos nosotros los que empezamos a repartir cartas blancas en contra de la clase obrera.

   Quizás el problema sea, además de no reconocer nuestros propios errores y así poder trabajar para corregirlos, la política interna de no escuchar a quien nos tira de las orejas dentro de nuestro propio partido; a entender que debe ser organizado como una empresa, donde hay un jefe y un corrillo de personas que cobran y ya. Un líder y un grupo de personas de confianza, lo demás sobra y no es así como debe funcionar. La imagen que tiene el ciudadano de nosotros es lo que somos como Partido. Han perdido la confianza entre nosotros porque saben que ahora son vistos como números, como votos… Nos hemos convertido en propaganda electoral, no es su partido.

   Escribo desde una profunda pena, pasada ya la etapa del enfado. Siento una profunda tristeza por ver que no hemos sido capaces de mostrar nuestra inteligencia y nuestra dignidad como grupo, como gente de Izquierda. No hemos sido lo suficientemente valientes y honrados como para hacer un análisis real de nuestra derrota, no de la electoral, si no de la verdadera: hemos perdido nuestra ideología y nuestro sentir. Aquí no vale con que rueden las cabezas visibles para dar paso a los otros cuatro del corrillo y mientras no entendamos eso seguiremos en las tinieblas.
   ¿No hay alternativa? No, por favor, no me vengáis con eso. Tenemos un partido muy plural, gente maravillosa y perfectamente preparada. Gente joven que tiene las cosas claras, una ideología definida y una preparación perfecta (además de contar con curriculum vitae, haber trabajado fuera de la política y que sabe lo que es la vida real). Tenemos socialistas y personas muy trabajadoras. Tenemos que recordar que lo que nos hace grandes son nuestras bases, nuestros militantes y debemos actuar ya consecuentemente.

   Por favor, retomemos el verdadero camino. Se lo debemos a los trabajadores. Ya hemos visto que siendo una “empresa”, siguiendo el rumbo que nos han marcado, no el que hemos marcado nosotros y haciendo de lacayos de los Mercados, habiendo hecho lo que iba en contra de nuestra lógica… hemos hecho mal. No me vale con decir que ahora España tiene lo que ha votado. Tenemos que pensar que España tiene lo que nosotros le hemos obligado a elegir. Han sido nuestros errores los que nos han alejado de quienes nos necesitan. No somos un partido sin más, lo he dicho al principio. Nosotros somos los representantes de la clase más desfavorecida de nuestra sociedad y mucho más ahora, con la que se nos viene encima. Somos los herederos ideológicos de un hombre que se hizo a sí mismo y que fundó un partido que revolucionó incluso la forma de ver el socialismo. Somos herederos de millones de personas que han muerto por defender la Igualdad, la Libertad y la Fraternidad y no somos nosotros quienes debemos olvidar su memoria. Tenemos que seguir trabajando por la utopía, porque como dijo Galeano, “la utopía me sirve para seguir caminando”. Cuanto más amplio veamos el horizonte más será lo que nos obliguemos a caminar, más rápidos y más firmes. No somos entes individuales, debemos ser una unidad  (plural pero unidad) que tenga bien sujeta la rienda y mientras haya solamente una persona que no tenga lo que necesita será que no hemos terminado nuestro trabajo.

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