jueves, 15 de noviembre de 2012

Tras el 19N


España ayer vivió su segunda jornada de Huelga General en menos de un año de la formación del actual Gobierno. Los españoles estamos hartos, como se demuestra en las cifras de seguimiento de la convocatoria y los recuentos de manifestantes en todas las capitales del país. Hartos e indignados al ver la incapacidad de nuestros gobernantes de salir de una crisis cuyos culpables tienen nombre y apellido; el primero y más importante EL CAPITALISMO.

Se nos vendió la nueva Reforma Laboral como la panacea para la creación de empleo (como la anterior). Desde la izquierda y los represententes de los trabajadores se llamó a la coherencia y la razón con argumentos bien sólidos acerca de lo que se iba a lograr realmente con la implantación de dicha reforma. Aquellos que vituperaron a los sindicatos ahora tendrán que callarse tras el incremento de un 5% del índice de paro. 

Quieren salvar de los números rojos al país recortando de los Servicios más elementales que un país democrático debe ofrecer a sus ciudadanos y que, constitucionalmente en esta España nuestra, se nos otorga a través del Capítulo de Derechos Fundamentales. ¿Para qué?, pues para emplear lo ahorrado en inversiones en la Escuela y Sanidad privadas. Su incompetencia para suministrar el dinero público y la gestión de los Servicios Públicos se ve reflejada en restar a la ciudadanía lo que desde el 78 era un derecho inalienable. Esa es la realidad.

Hablando con los compañeros en la Manifestación, Chema Buzarra hizo una observación certera y concisa que viene a resumir la situación: "el problema es que aquí nadie sabe crear empleo". ¿Dónde está ese dinero que nos dio Europa para el Fomento de Empleo?, no hay ideas, no hay inversiones certeras de cara a lo que está por venir. Nuestros hijos no van a poder formarse como arquitectos del futuro y los trabajadores de hoy en día no tienen ni el derecho a enfermar sin verse en la calle y, triste, la Seguridad Social ya no vela ni por su salud ni por la prevención de males mayores (mamografías fuera de cobertura sanitaria, medicamentos esenciales en el tratamiento de determinadas enfermedades, tales como el cáncer..) y todo esto al grito de aquel "¡qué se jodan!", que popularizó la hija de Fabra y diputada en el Congreso. Sin estabilidad de ningún tipo la ciudadanía no avanza a otro lugar que no sea una barricada. Así es. La historia es cíclica y esto no es algo que no hayamos visto ya. 

En una ocasión leí que cuando el de arriba pierde la vergüenza, el de abajo pierde el respeto. Estúpidos seríamos si no lo hiciéramos, no se puede vivir siempre de puntillas para que no se nos oiga y arrodillarnos cuando llegan los palos. Desde hace tiempo vengo diciendo que estamos llegando a ese momento de inflexión en el que vamos a tener que ponernos firmes y pararles los pies. Estamos perdiendo muchas cosas en esta parte del mundo que cada vez se está pareciendo más a un país dictatorial,  represor y apocalíptico como aquel que vivimos y que parece que muchos están empeñados en volver a instaurar, ¿nos vamos a dejar? 

Lo que jamás creí que iba a tener que ver con estos ojos, son las cargas policiales propias de tiempos de los grises, la represión brutal de un pueblo que sale a la calle para luchar por sus derechos y manda narices que en pleno s. XXI tengamos que salir a defender una causa que ya estaba ganada. Ayer estos ojos se quedaron ciegos enfrente del Palacete del Gobierno de La Rioja; una cosa es verlo en las noticias, en vídeos... otra cosa es estar en medio de una carga policial. ¡En Logroño!, ¡en mis narices!, no daba crédito, de verdad. Porque a mí no me vale con aquello de que solo se cumplen órdenes, con que me digan que actúan frente a presión y que son agredidos. Claro, en muchos casos son respondidos a sus ensañamientos. ¿En serio piensan que la gente está dispuesta a recibir sin oponer resistencia? A mí lo que me vale es que son seres humanos (creo que tras ese uniforme se esconde una persona con familia y derechos que también se ven cercenados), son trabajadores como los demás y también se enfrentarán a los mismos problemas que todo hijo de vecino. Lo que yo vi ayer fue una carga que fue promovida por la propia policía. A mí no me engañan, yo estuve allí.

No guardo ninguna esperanza frente a una respuesta satisfactoria del Gobierno de España; Rajoy dice que solo sirve para empequeñecer la visión de nuestro país al resto del mundo. Creo que es todo lo contrario, nosotros como ciudadanos estamos respondiendo a una agresión directa contra nosotros; los que nos ridiculizan y nos restan credibilidad como país serio son ellos. El Pueblo es digno, ellos no y mucho menos de gobernarnos.

El fascismo revive y tenemos que estar dispuestos a volver a enterrarlo.